Cuida la piel de tu rostro en invierno

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Con el invierno llega la sequedad en tu rostro. Sientes el rostro tirante y aparecen rojeces desagradables que se instalan como acompañantes no deseados de las bajas temperaturas.

El frío podrá a prueba las pieles más finas, secas y sensibles. Conoce con nosotras como puedes hacerle frente.

Ni rastro de rojeces

«Según señalan los expertos, nuestra piel sufre hasta 17 choques térmicos de temperatura a lo largo del día, lo que aumenta su sensibilidad y favorece la aparición de rojeces. «

Pequeñas ayudas

  • Trata de no poner la calefacción a más de 21 grados y coloca cuencos con agua sobre los radiadores para contrarestar la sequedad del ambiente, culpable de que el agua de la piel se evapore.
  • Procura lavarte la piel con agua tibia y utiliza productos de limpieza facial que sean suaves.
  • Si el problema va a más, recurre a las hidratantes antirrojeces: son descongestivas, mejroan la microcirculación y tonifican la pared de los pequeños vasos sanguineos.

¡Al mal tiempo, buena cara!

Es un hecho: Cuando los termómetros bajan, la piel tiende a deshidratarse. Y lo peor de todo es que ¡no hace falta ir a la nieve para sufrir los rigores del invierno!

Una reacción en cadena

Con el fin de evitar pérdidas de calor a través de la piel, el órgano más extendido de nuestro cuerpo, los pequeños capilares de la superficie se estrechan.

Como consecuencia, se ralentiza la circulación de la sangre, se ve reducido el aporte de oxígeno y nutrientes y baja la secreción de las glándulas sebáceas. ¿El resultado? La piel se deshidrata con facilidad, pierde tono, se enrojece y presenta un aspecto apagado.

La hidratación : lo primero

Para hacer frente a esta situación, nada más acertado que exfoliar la piel con mayor regularidad y elegir cremas de día más untuosas y nutritivas. Su misión es doble: reponer lípidos y mejorar la función de barrera de la piel, su mecanismo de defensa frente las agresiones.

El activo estrella

Busca en la formulación de tu hidratante el ácido hialurónico. Este compuesto antiedad lucha contra la sequedad por su capacidad para atraer y retener el agua, lo que mantiene la piel más jugosa, suave y lisa.

La textura

Particularmente si tu piel es fina o muy seca, decántate por un hidratante de textura untuosa. Que la crema sea más densa ya no significa que tarde siglos en absorberse. ¡Se ha avanzado mucho en este campo!

¿Fiel a tu crema de siempre?

Si no quieres cambiar de hidratante porque la que usas te convence por otros motivos (el precio, su aroma, incorpora filtro solar,….) no dudes en enriquecerla. Es buena idea mezclarla con unas gotas de «booster» de acción hidratante. Otra opción es aplicar bajo ella un sérum ultranutritivo.

Las zonas más sensibles al frío

Ojos

La piel que rodea al ojo es hasta cuatro veces más fina que la del resto de nuestro rostro, por lo que si no la hidratamos en profundidad, las arrugas prematuras harán acto de presencia. En invierno, más que nunca, conviene usar una crema de ojos antiedad.

Pómulos

La piel de la nariz, la frente y la barbilla es más grasa, por lo que está más preparada para las altas temperaturas y la falta de humedad del invierno. En cambio, las mejillas, que estan formadas de una piel más fina son las grandes perjudicadas. Haz hincapié en esta zona a la hora de extenderte la crema hidratante y, de ser necesario, protege tus pómulos con unas gotas de aceite facial o de un serum antirojeces.

Labios

Su piel es tan fina que se reseca y agrieta con suma rapidez. En esta época del año, los bálsamos labiales con filtro solar son un «must» en tu bolso.

¡Al rescate! Medidas de urgencia

Calma y repara

Los bálsamos reparadores de acción localizada están especialmente diseñados para regenerar las pieles castigadas por el frío o el sol de alta montaña. Gracias a su textura oleocera protegen y actúan sobre las zonas más secas y frágiles: pómulos, aletas de la nariz, etc…

Máximo confort

A la menos sensación de tirantez o de ardor, vaporiza sobre el rostro un agua termal o una bruma hidratante.

Pero no solo nuestra cara pierde hidratación y empeora en invierno. La piel del resto de nuestro cuerpo también requiere de cuidados especiales en esta época del año.

¡Hidratación al poder!

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