Beneficios de la natación en el embarazo

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Son muchos los mitos que giran en torno al tema del embarazo, y las dudas que estos generan en las futuras madres también se hacen presenten. ¿Podré hacer ejercicio? ¿Le hará daño al bebé? ¿Será benéfico? Estas son algunas preguntas que normalmente las mujeres tienen acerca de la posibilidad de seguir practicando la natación. Las noticias son buenas para aquellas personas que les encanta zambullirse en el agua, pues según BBMundo, una revista que recoge consejos de especialistas y expertos en el tema, combinar la natación con el embarazo en una gran idea. De hecho, la natación es uno de los ejercicios más recomendables en la etapa de gestación, ya que brinda beneficios para la madre y el bebé.

6 beneficios de la natación para mamá:

  • Brinda una sensación de ligereza y relajación.
  • Distribuye el peso de la panza al resto del cuerpo.
  • Mejora la irrigación de la sangre a todo el cuerpo, sin que el corazón deba hacer un esfuerzo extra.
  • Alivia problemas estomacales como el estreñimiento y molestias digestivas.
  • Tonifica los músculos que se usan con mayor énfasis durante el parto, como los glúteos, el perineo y las abdominales.
  • Ayuda a contrarrestar las náuseas, la acidez y el mareo.

Los beneficios también se extienden hacia el bebé, pues le ayuda a recibir los nutrientes y el oxígeno que necesita de una manera más óptima, de acuerdo a la publicación antes mencionada.

El momento adecuado para comenzar a nadar es a partir de los tres meses de embarazo, pues antes, el embrión todavía no se encuentra fijo. Cada embarazo y cada mujer son únicos, ambos pueden reaccionar de manera diferente a ciertas actividades, por ello es recomendable consultar con tu médico antes de comenzar a practicar cualquier ejercicio.

¿Cuándo NO es recomendable nadar durante el embarazo?

Hay cosas que se deben tomar en cuenta, y situaciones en las que es preferible no realizar demasiado esfuerzo físico. Si el embarazo es de alto riesgo, tienes amenaza de parto prematuro, presentas un retardo en el crecimiento uterino, dilatación del cuello del útero o problemas vasculares, es preferible no nadar.

Otros motivos que pueden significar un obstáculo para practicar natación son: dolor al realizar la actividad, número de pulsaciones excedido (140 por minuto), mareos, dificultad para respirar o si te encuentras enferma o con fiebre. Ignorar estas señales podría convertir algo benéfico en algo dañino para ti y tu bebé. La hora indicada para nadar es la mañana, el medio día o la tarde. Es preferible evitar hacerlo durante en la noche, pues en este momento las piernas suelen hincharse.

Una vez que decidas comenzar a nadar, después de confirmar con tu médico que eres apta para hacerlo, es recomendable contar con un supervisor, entrenador o un experto que te guíe por las posturas y ejercicios adecuados. Como en cualquier actividad, es preferible relajar los músculos con un poco de calentamiento. Si lo prefieres, puedes meterte a la alberca simplemente para sentarte, recargar la espalda en la pared y hacer ejercicios de respiración.

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